martes, 31 de julio de 2012

Dorian Gray

¡Si fuera yo el que se mantuviese joven y el retrato el que envejeciera!... ¡sería capaz de dar mi alma por ello! Con esta frase sin estar completamente consciente, Dorian Gray cierra un trato del cual desconoce las consecuencias. Pero ¿Quién no ha deseado juventud eterna? Mirar al futuro es escalofriante, y más si te ves viejo, acabado y débil, pero, esta ambición ¿está ligada a la belleza? En el caso particular de Gray, si, sin embargo ese deseo se podría asociar con el hecho de que siempre los recuerdos del pasado son más atractivos que la incertidumbre del futuro, y todos buscan permanecer tan “felices” y “joviales” como en esas memorias.

A pesar de que la historia gira en torno de Dorian, el personaje de Lord Henry marca las diferencias dentro de la trama, este posee más fuerza e influencia dentro del libro que el propio Gray, gracias a él se despiertan nuevas inquietudes dentro del joven. Él le enseño el “valor” de la belleza, la curiosidad por la vida, a cometer locuras. Harry se vuelve el ejemplo perfecto de cómo la sociedad puede corromper a una persona “pura” con banalidades, vanidades, juicios y opiniones, transformándola en un “monstruo”. El Lord pareciera ser la conciencia mala dentro de Gray, esa que te tienta a realizar acciones aun cuando no estás completamente seguro de ellas, porque las disfraza de placeres innegables.

Por el lado contrario el retrato podría tomarse como la buena conciencia ya que se va demacrando con el paso del tiempo y la corrupción del alma, resaltando así los errores y malas acciones ejecutadas por Dorian. El retrato juzga los pecados, intenciones y castigos que Gray ha cometido durante su vida a otras personas, y el siendo un joven de inmensa belleza, que podía enamorar a hombres y mujeres, ni siquiera en un último intento de ser buena persona consigue el propósito de enmendarse. Su belleza es tan grande como podrida es su alma.

Si todos tuviéramos un espejo de nuestras almas, como lo fue el retrato para Dorian, ¿Qué pasaría? ¿Sería una imagen bella? O ¿sería una imagen marcada con cicatrices, sangre y señas de maldad? Si cada persona pudiera ver reflejados de manera tan clara sus errores, sus pecados, sus crímenes, ¿haría algo para enmendarlo? O ¿se sentaría a admirar egocéntricamente sus cicatrices?

Dicen que cada autor deja algo de sí mismo en sus obras, como se ejemplifica con Basilio que explica el porqué no desea exhibir su pintura, pero en El retrato de Dorian Gray, esta característica se exagera, sin quererlo o quizá queriéndolo, Oscar Wilde plasmó todas sus virtudes, defectos, sentimientos, frustraciones, deseos, ambiciones y opiniones en esta obra. Expreso sus inconformidades respecto a la sociedad londinense y su dudosa moral, que se basa en apariencias y títulos en vez de virtudes y valores e incluso reflejo las consecuencias que pueden tener la admiración ciega hacia una persona y el efecto que puede causar esto en la vida.

Todo eso se comprueba de una manera muy interesante al saber lo que dijo Oscar Wilde de este libro: "Dorian Gray es como me gustaría ser, Lord Henry Wotton es como me ven los demás, y Basil Hallward es como en realidad soy". El autor mismo plasmo mucho de él en su obra, quizás dejando parte de su alma en ella.

"Los libros que el mundo llama inmorales son libros que muestran al mundo su propia infamia".