miércoles, 21 de septiembre de 2011

Fantasías insensatas

Entonces lo vi,  venia caminando hacia mi, ¿Cómo existiendo tantos lugares, coincidimos en la misma acera? -¡Hola! ¿Cómo haz estado?- cuando pronuncio esas palabras me congele, todo este tiempo evitándolo y ahora viéndome obligada a confrontarlo. Respondí con lo primero que vino a mi mente, usualmente analizo mucho mis palabras antes de pronunciarlas, y mas tratándose de el, pero en esta ocasión solo fluyeron.  – Pues en realidad, un poco abrumada con todo lo de la nueva escuela, y ¿Qué tal tu? – me miro fijamente a los ojos, y con seriedad respondió  - Muy bien, gracias por preguntar. Y ¿puedo saber porque estas tan abrumada? – En mi mente deseaba decirle ¿en realidad te interesa, o simplemente me preguntas por compromiso? Pero no lo hice, por alguna extraña razón no pude resistirme a contestar. – pues mis nuevos compañeros son… son muy distintos a mi, nos gustan diferentes cosas, y ellos juzgan muy rápido, temo ser yo misma y que me excluyan, de ser así pasaría los siguientes 3 años de mi vida, tomando cada clase sola en una esquina – termine de pronunciar estas palabras y note que su mirada había cambiado, sus ojos, tan brillantes como los recordaba, tan transparentes, tan cautivantes.


Cuando reaccione ya estábamos caminando, no estaba segura hacia donde nos dirigíamos, mi mente inundada de recuerdos permanecía en pausa. Ninguno hablaba, era un silencio extraño, no incomodo, era como ese momento después de liberar algo que tiene tiempo angustiándote. De pronto ya estábamos frente al café que antes frecuentábamos y ahora ni el ni yo visitábamos. EL pregunto que deseaba tomar, y yo conteste – En realidad preferiría que ordenaras tu primero, yo pediré mi café después.- La verdad es que nunca e sabido como actuar cuando algún chico me invita algo, no estoy acostumbrada a que ordenen por mi, ni a que me compren algo, de forma que siempre que el lo hacia yo me sentía sumamente incomoda, nerviosa y desesperada por no saber como reaccionar. Así que sin pensarlo 2 veces le impedí que me comprara un café, no sentía esa presión de aceptar como cuando salíamos en una “cita”.

Comenzamos a charlar, estaba tan aturdida que no comprendía la mitad de las cosas que me decía, empezó a preguntarme a cerca de mi presente, de mi vida, de la cual hace tiempo no estaba al corriente, no recuerdo ya lo que relate, imagino que mi inconsciente aprovecho para desahogar sus penas, ya que en mi nueva escuela no encajaba con mis nuevos compañeros, me vi interrumpida por su comentario -creo que no deberías dejarte llevar por tus ganas de encajar, tu personalidad es única, opino que seas tu misma todo el tiempo, y que no te importe lo que piensen o digan tus compañeros.-  me sorprendió la manera en que el se expreso,  jamás imagine escucharlo decir eso, y menos después de todo lo que a pasado, sin embargo sus palabras sonaban sinceras, yo ni siquiera podía mantener la mirada, una avalancha de emociones me aturdía, incluso me sonroje. El inclino un poco su cabeza y busco la forma de hacer contacto visual y cuando lo logro, empezó a relatar algo que en lo personal esperaba que no supiera – te he visto, varias veces, oculta y a la vez visible, tras el vidrio de aquella ventana, note que las lagrimas corrían por tus mejillas, siempre pareces buscar, mas no encuentras lo que buscas, cada semana espero verte pasar y tengo la esperanza de que nuestras miradas se crucen y entonces darme cuenta que lo que buscas, es a mi. – respire lentamente, tratando de retener mi llanto – no, no tengo idea de que hablas, a, a que te refieres, yo - una lagrima se deslizo lentamente, el me miro con ternura, tomo mi mano, se acerco a mi oído y susurro – no te imaginas cuanto te e extrañado, no te imaginas cuantas veces he soñado con este momento, con esta oportunidad para decirte frente a frente, algo que jamás pude decirte, te quiero, te quiero de maneras que jamás me creí capaz, y se que tu sientes lo mismo- acerco su mano a mi rostro, lentamente limpio el rastro de la lagrima, y dijo – prometo no volver a ser el motivo de dolor en tu vida, prometo esforzarme para hacerte feliz- acaricio suavemente mi rostro, acerco sus labios a los míos y me dio el mas dulce de los besos.

Me quede inmóvil, con los ojos cerrados, suspire, y continúe mi camino, una vez más un extraño juego de mi mente me había engañado, fui víctima de otra fantasía insensata.