domingo, 13 de mayo de 2012

Fantasías insensatas 2


No era necesario que me la presentara, solo vine por compromiso, no me agrada esta situación, lo único rescatable es la comida, estas fresas con chocolate son exquisitas.
-¿Todo bien? ¿Te sirvo otra cosa? ¿Algo que te moleste? – dijo él con su cortesía habitual.
- Como que no le caí muy bien a tu novia – dije esta frase después de sentir las miradas tan agresivas que me lanzaba ella.
 - ¡No! Como crees… - dijo el dudando si lo que decía era cierto.
– Vamos, admítelo no le agrado, solo me ha estado observando desde que nos presentaste, me siento incomoda con tantas miradas. – trate de girarme buscando una posición desde la cual ella ya no pudiera intimidarme tanto. 
– Pues la verdad es que ella… ella esta celosa –
-¿Celosa? ¡No te creo!... ¿Enserio?- sin darme cuenta me sonroje, quizás porque el que ella estuviera celosa dejaba abierta la posibilidad de que entre él y yo aun existía algo y ella lo presentía. ¿A quién engaño? Claro que no existe ninguna posibilidad…
-Sí, esta celosa de que este charlando contigo, y no la culpo, hoy más que otros días luces radiante, simplemente hermosa, yo creería que en realidad todos me miran al estar acompañado de tan bella dama.- termino la frase en un tono de voz mucho más bajo y pude notar que ahora era él quien se sonrojaba
-jajaja, si claro ella celosa de mí, no entiendo porque, no debería-
-Yo… yo le conté mucho de ti y de nuestra historia, ella siempre envidio la forma en la que nos llevábamos, no había persona, bueno mas bien no hay persona que me haga reír mas que tu, ni siquiera ella – dijo el agachando un poco la cabeza, sus mejillas parecían a punto de explotar y simplemente no podía mantener el contacto visual ni conmigo ni con ella, yo me empecé a poner un poco nerviosa, no sabía lo que sentía pero sentía algo.
Pasaron en silencio unos segundos, entonces él me miro, y sonrió, esa sonrisa tan particular, esa sonrisa que muchas veces me robo el sueño y que hoy una vez más tenia frente a mí de la forma más natural y dulce, y yo no sabía qué hacer, mi cuerpo no reaccionaba, solo estaba ahí en blanco, sumida en su sonrisa.
El tomo mi mano y guio mi cuerpo hacia otra habitación, evadió a todos sus invitados, y le pidió a una persona que esperara unos minutos para partir el pastel.
Me sentía sumamente importante para él en ese momento, en su propio cumpleaños, en su fiesta, posponiendo cosas y dejando personas con las palabras en la boca, buscando un momento y un lugar para platicar conmigo, si yo fuera ella ahora si estaría celosa.
-¿Por qué dejamos de hablar por tanto tiempo? ¿Por qué?- dijo el mirándome fijamente a los ojos y sosteniendo mi mano aun.
-Yo… yo no lo sé, simplemente nos alejamos – agache la mirada, sabía que mi respuesta podía ser mucho mas precisa pero revelaría partes que no deseaba que el supiera, si él las supiera yo quedaría totalmente expuesta.
-Yo sé que no fue algo tan simple, explícame por favor, se que como pareja no funcionamos, pero yo te aclare que nuestra amistad era importante para mí y tu simplemente desapareciste-
-perdóname, en verdad yo, es que, tu, veras, yo- no tenía idea de cómo explicarle todo lo que paso así que solo respire y deje que las palabras salieran, cerré los ojos y comencé a hablar.
-La verdad es que me hacía daño estar cerca de ti, ver que tu reacias tu vida tan fácilmente, como me superabas, como olvidabas todo lo que habíamos tenido y como conseguías todo eso y más con otras personas, con ella… tal vez ella este celosa de mi en este momento, pero yo estuve celosa de ella desde el momento en que me di cuenta que comenzó algo especial entre ustedes. Esos celos eran mortales, me desquiciaban, no era yo misma, simplemente no pude soportarlo y tuve que alejarme… - cuando quise abrir los ojos me di cuenta que ya los tenia llenos de lágrimas.
-¿Por qué nunca me dijiste nada?- dijo el al mismo tiempo que limpiaba mis mejillas.
-Porque era irrelevante, no podía hacer nada y no quería parecer patética ante ti-
Entonces ambos nos quedamos sumidos en un silencio, en nuestras miradas, en nuestros pensamientos. El comenzó a reír, yo no entendía que pasaba.
-¡Somos unos tontos! ¿Sabias? Todo este tiempo, desperdiciamos mucho – dijo el aun riendo.
Tomo mis manos y las beso, y cuando me di cuenta ya me tenia envuelta en sus brazos.
-Yo no entiendo.- dije mientras secretamente disfrutaba mucho ese abrazo.
El me soltó, acaricio mi rostro y acerco sus labios a los míos, pensé que me besaría pero entonces me susurro lenta y dulcemente “te amo” yo me quede inmóvil, me quede muda, no sabía qué hacer, lo mire fijamente y antes de poder recuperarme el continuo hablando.
-Te amo, y perdona que jamás pude decírtelo, pero te lo digo hoy esperando que mis palabras curen todo el tiempo que desperdiciamos ignorando nuestros propios sentimientos, y el que el orgullo nos venciera, jamás dejemos que la razón se interponga entre nuestros corazones otra vez.-
Yo solo pude asentir, tome su rostro con mis manos y antes de que otra cosa sucediera lo bese, lo bese con toda la pasión que había crecido en mí en esos meses alejada de él, lo bese con toda la dulzura que el provocaba en mí, lo bese después de soñar con ese momento desde que me enamore de él.

Me quede inmóvil, suspire, y continúe comiendo las fresas, cerré los ojos y me di cuenta que una vez más un extraño juego de mi mente me había engañado, fui víctima de otra fantasía insensata.